Un solo álbum, un auténtico clásico.
A la produccíon D. Fingazz, Ronnie Ron, Tweedy Bird Loc y Leroy Dukes (básicamente las cabezas pensantes de Bloods & Crips) repartiéndose el sampling, teclados, sintes, guitarras, cuerdas, bajos...
Y creedme, esto se nota en todo el álbum. El sonido resultante es superior a cualquier de sus homónimos de la época gracias en parte, precisamente, a la cantidad de trabajo de banda de estudio que hay detrás de cada producción, las cuales destilan G-Funk -e incluso Blues- de alta calidad por los cuatro costados, mostrando auténtico amor, respeto y capacidad de reinterpretar los clásicos de sus padres musicales y adaptarlos a un género representativo (y de reciente nacimiento) de las calles de L.A. durante los 90.
Hace 6 años
